sábado, 2 de mayo de 2009

Romance nocturno

Escuchar con música please

Luna de dos (Anónimo)





María cuando sonrié es ajena a su sonrisa. Todo cuanto dice es ya añejo tras salir de sus encarnados labios
Vuelan sus palabras entremezcladas con las aterciopeladas ondas de sus ojos que tan solo él vé y escucha.
Sus contornos azulados se proyectan en el aura del inventario... a saber, un techo, un corredor y a su frente... su eterno compañero colgado .

Pasan los días y nadie observa ya los cuadros...

esperan el plumero sedoso que tanto gusta a María, esperan el brindar de copas, la sombra del fuego que les mece los ojos y luce los marcos. Esperan ansiosos el sueño del vivo, para fusionarse en un abrazo. Valdemar quiere a María su eterno amor de mobiliario. Y cuando todos duermen el rosicler de sus mejillas patina sobre la pátina de sus barnizados labios. Llueve afuera y el agua despierta al rosal, María sonrié...

- ¿Las planté para ti recuerdas? Valdemar musita a su lado.

Y ella le besa y se aspiran intensamente hasta que sus almas ya están en sus venas de acuarela, la noche herida de muerte cede, en las crepúsculares calles ya muele el pan el panadero y tuercen los bolsos las aceras, muere la noche y vertiginosa cae la mañana . Todo vuelve a empezar y sus palabras entremezcladas con las aterciopeladas ondas de sus ojos se proyectan sobre él... su eterno compañero colgado.

1 comentario:

  1. Impresionante historia de amor entre dos cuadros, muy original, me has sorprendido. Enhorabuena!

    ResponderEliminar